NamicarVer precios
← Volver al blog

21 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura

Convenio colectivo de lavado de vehículos: categorías y salarios que debes conocer

Contratar a alguien para el túnel sin mirar el convenio colectivo del sector es de los errores más caros de corregir después — no es un papeleo opcional, es lo que fija el salario mínimo, la categoría y las condiciones básicas que tienes que respetar sí o sí, aunque no lo sepas al firmar el contrato. Si es tu primera contratación, aquí tienes los trámites y el coste real paso a paso.

Qué convenio aplica y por qué varía por provincia

El sector se rige por convenios de garajes, aparcamientos y servicios de lavado y engrase, que fijan las condiciones mínimas comunes —jornada máxima, clasificación profesional, régimen disciplinario. Lo que sí cambia es la tabla salarial concreta, que se negocia a nivel provincial: el convenio de Madrid no tiene por qué coincidir con el de Zaragoza o Valencia. Antes de fijar un salario, conviene comprobar el convenio provincial vigente donde está tu túnel, no asumir que un número que has visto en otro sitio te sirve.

Las categorías más habituales en un túnel de lavado

  • Lavacoches / operario de lavado, la categoría base para quien atiende el lavado directo.
  • Auxiliar o ayudante, normalmente para quien empieza o cubre tareas de apoyo.
  • Oficial de mantenimiento, para quien se encarga de la maquinaria, no solo del lavado en sí.
  • Personal de caja o administración, con su propia categoría si el puesto es principalmente de cobro y gestión, no de lavado.

El contrato a tiempo parcial también tiene un suelo salarial

Un contrato a tiempo parcial tiene que cobrar, como mínimo, el salario mínimo interprofesional en proporción a las horas pactadas, o lo que marque la tabla del convenio si es superior. Es un error habitual asumir que “menos horas” equivale a “cualquier salario” — no es así.

Por qué merece la pena tenerlo claro desde el primer contrato

Pagar por debajo de tabla, aunque sea sin mala intención, expone al negocio a una inspección de trabajo con consecuencias reales — atrasos que reclamar, sanciones, y en el peor caso, más de un empleado afectado a la vez. Es el mismo tipo de riesgo que gestionar mal las propinas o dejar sin resolver cualquier otra condición laboral básica: cuesta poco hacerlo bien desde el principio, y mucho arreglarlo después de que ya sea un problema.

Un buen punto de partida es un gestor laboral que confirme el convenio y la tabla salarial exacta de tu provincia antes de redactar el primer contrato — es una consulta rápida que evita construir toda la plantilla sobre un número equivocado.

¿Lo ves claro? Prueba Namicar 2 meses gratis, sin permanencia.

Desde 99 €/mes

Ver cómo Namicar gestiona tu equipo