20 de octubre de 2026 · 4 min de lectura
El rótulo de tu túnel: que se vea desde la carretera sin problemas con el ayuntamiento
Muchos clientes de un túnel de lavado no lo buscan en internet: lo ven al pasar. Por eso el rótulo es una de las piezas de marketing más importantes que tienes, y una de las que más se descuida. Un rótulo que no se ve, o que no se entiende a 50 km/h, es un cliente que pasa de largo.
Qué tiene que conseguir tu rótulo
- Que se vea desde lejos y con antelación, para que el conductor tenga tiempo de decidir y de girar.
- Que diga qué eres en una palabra. “Lavado” o “Car wash” en grande se entiende al instante. El nombre del negocio puede ir más pequeño.
- Que indique si estás abierto, sobre todo si abres en horarios amplios o con autoservicio.
Antes de colgarlo: el ayuntamiento
En España no hay una ley estatal única para los rótulos comerciales: cada ayuntamiento lo regula en su ordenanza de publicidad exterior. Lo habitual es que haga falta una licencia o una comunicación previa para cualquier rótulo en la fachada o en el exterior del local, con documentación como el diseño, las medidas y su ubicación.
Los luminosos tienen más requisitos
El rótulo físico y el digital, juntos
Lo que no ve el conductor que pasa, lo ve quien busca en el móvil “lavado cerca de mí”. Tu ficha de Google es el rótulo digital, y conviene que diga lo mismo que el físico: nombre, horario y servicios. Aquí tienes cómo cuidar la ficha de Google y las reseñas. Y si estás montando el túnel, el rótulo entra en la lista de licencias y trámites que conviene tener resueltos antes de abrir.
Una vez colgado, el rótulo trae clientes que no te conocían. Con Namicar puedes ver mes a mes si los lavados sueltos crecen, que suele ser la primera señal de que te están viendo más.
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