23 de agosto de 2026 · 6 min de lectura
Autónomo o sociedad para montar un túnel de lavado: qué conviene según el caso
Antes de tramitar la licencia y el alta en Hacienda, toca decidir bajo qué forma vas a operar: autónomo o sociedad limitada. No hay una respuesta única — depende de cuánto vas a facturar, de cuánto patrimonio personal quieres exponer, y de si vas a montar el túnel solo o con socios.
La diferencia que más pesa: qué patrimonio arriesgas
Como autónomo respondes de las deudas del negocio con todo tu patrimonio, presente y futuro, incluido el personal si el negocio no puede hacer frente a lo que debe. En una sociedad limitada, la responsabilidad de los socios queda limitada al capital aportado a la sociedad — tu patrimonio personal queda, en principio, al margen. En un negocio con maquinaria cara, empleados y trato directo con el público, esa diferencia no es un detalle menor.
Cómo tributa cada opción
- Autónomo: tributas por IRPF, con tipos progresivos que van del 19 % al 47 % según lo que ganes. Cuanto más gana el negocio, mayor es el porcentaje.
- Sociedad limitada: tributa por el Impuesto de Sociedades, con un tipo general del 19 % hasta 50.000 € de base imponible y del 21 % por encima de esa cifra en 2026. Si es una empresa de nueva creación, se aplica un 15 % durante los primeros ejercicios con base imponible positiva. Además, si luego sacas dinero de la sociedad para ti, ese reparto también tributa aparte.
Las cifras concretas varían según la fuente: no las tomes como cerradas
La cuota de autónomo, aparte de la decisión fiscal
Si empiezas como autónomo, la cuota se calcula según tramos de rendimientos netos —en 2026 van de alrededor de 200 € a 590 € al mes según lo que declares—, y se regulariza al final del ejercicio comparando lo cotizado con lo declarado en la renta. Si es tu primera alta como autónomo, hay una tarifa plana de unos 88,64 € al mes durante el primer año, prorrogable a un segundo si tus ingresos netos siguen por debajo del salario mínimo.
Más allá de los números
Una sociedad limitada también suele convenir antes de llegar a esos umbrales si vas a tener socios desde el principio, si vas a entrar en una franquicia con requisitos societarios propios, o si ya tienes en mente vender el negocio en unos años y prefieres que se venda como participaciones de la sociedad, no como un traspaso de autónomo.
Sea cual sea la forma jurídica que elijas, la gestión diaria del túnel —caja, abonados, empleados, facturación— no cambia por ser autónomo o sociedad. Namicar funciona igual en los dos casos, así que esta decisión no debería frenar el resto de la puesta en marcha.